Antes de que Cristian pudiera decir nada, Rebeca oyó que alguien se acercaba a saludarlo y miró de reojo, encontrándose con la mirada de Natalia.
Natalia estaba en medio de una ligera sonrisa cuando sus ojos se enfriaron por completo en el momento en que vio a Rebeca.
Con solo una mirada, retiró los ojos, esbozando una ligera sonrisa hacia Cristian como si Rebeca no existiera, y se disponía a hablar con Cristian cuando este sonrió y miró hacia Rebeca, tomando la iniciativa: —Esta es la señorita