—¡Por supuesto, sigamos! —Tras decir eso, el hombre tomó la iniciativa de extender la mano hacia Rebeca y le dijo: —Hola, soy Romeo Galán, encantado de conocerte.
Rebeca estrechó la mano del hombre: —Lo sé.
Tenía su currículum a mano.
Le miró: —¿Ahora me entrevistas a mí o te entrevisto yo a ti?
Romeo la miró y sonrió: —Como quieras.
El currículum de Romeo decía que sus puntos fuertes eran los algoritmos, y después de que Rebeca conociera sus habilidades en limpieza de datos, ingeniería de carac