Carolina negó con la cabeza y dijo: —Mamá me atendió.
Logan la abrazó y le frotó las comisuras de la frente con las yemas de los dedos, mirándole los ojos, que eran similares a los suyos. —¿Y no estás contenta?
Carolina frunció un poco el ceño: —Estoy contenta, pero...
Hacía tanto tiempo que no hablaba con su madre por teléfono que ahora seguía contenta, pero...
Logan: —¿Pero qué?
Carolina murmuró: —Pero creo que también estoy un poco triste.
—Vale, parece un poco profunda, pero... —Logan apoyó