El señor Serrano se rio: —Está bien. —Y preguntó—: ¿Qué haces aquí? ¿No estabas pintando cuadros?
—Vine a verte, por si luego dices que no te he atendido bien.
—Anda, vete a lo tuyo y no me molestes con mis partidas.
El señor Smith, sin embargo, no se fue.
Los Mena y los Rojas sonreían al oír al señor Serrano y al señor Smith piropear a Natalia.
Mucha gente de la escena conocía a Natalia.
Mucha gente sentía envidia y celos de Natalia.
Al fin y al cabo, Natalia tenía buen físico, buena educación,