Adriana y Diego se acercaron a preguntar a Ana si quería subirse al tobogán.
Ana miró el colorido tobogán de agua que había no muy lejos y asintió afanosamente.
Los toboganes acuáticos del yate eran interiores, tipo spa, para que no pasaran frío en pleno invierno.
En realidad, los toboganes acuáticos eran tanto para adultos como para niños.
Pero en términos relativos, era realmente un lugar divertido para adolescentes y niños.
Rebeca y Hugo se montaron unas cuantas veces y perdieron el interés.