No, no debía sentir algun tipo de sentimiento hacia el hombre que le había desgraciado la vida. Perdió a su bebé por su culpa y eso era algo que no podía perdonarle, aún sintiera inemnsas ganas de caer a sus brazos.
- La apuesta.
Susurra Sophia. El sirviente de la mansión Trivan le dijo todo lo que tenía que saber. Robert la había usado para ganar una apuesta. Una de muchas. Una más del montón. Alejó su mano de su pecho lentamente. Robert seguía inconciente.
- Te odio. Te odio con todas mis fu