Cuando finalmente me quedé sola en el recibidor de mi vivienda, el peso de los acontecimientos me golpeó, había visitado la casa de Anthony, buscando respuestas, encontrando además de las aclaraciones pertinentes, una hermana, dispuesta a tener una relación afectiva conmigo.
Esa tarde, recibí una llamada de mi padre biológico, fue amable y me informó que estaba dispuesto a recibirme ese mismo día.
Acepté el nuevo desafío. Quería comunicarme con aquel hombre completamente extraño para mí y,