Capítulo 59

Llegué el auto con el corazón apretado, estaba triste, pero aliviada. Jessica se había redimido ante mis ojos, primero al darme cuenta de su permanente protección en mi niñez y adolescencia y ahora al comprobar que, por traerme al mundo, se había enfrentado sola a la vida, rechazada por los suyos y por su gran amor.

- ¿Cómo te sientes? - preguntó Jerry, quien presenció en silencio el intercambio.

- Estoy un poco dolida, pero bien.

- ¿Te diste cuenta de que, al parecer, tienes una hermana?
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