DEREK MALONE
Leí y volví a leer el acta de divorcio ante mí. El abogado había dejado en claro que, si no quería tener problemas serios, firmaría sin pelear por la empresa o por mi hija. No quería renunciar a ninguna de las dos, no quería renunciar a Avril, pero ¿cómo podía arreglar las cosas? Ella no volvería a confiar en mí, ¿la había perdido para siempre?
Me tallé la cara con desesperación y tomé mi celular, necesitaba distraerme, o solo quería ver fotos de mi esposa para abrir más la herid