AVRIL STEEL
Retrocedí lentamente, sin apartar la mirada de sus ojos cansados y sentí lástima por él. —Quieres algo que yo no te puedo dar… —Ningún favor es gratuito y la benevolencia de Chapman tenía un precio que yo no estaba dispuesta a pagar.
Me tomó de la mano con gentileza, deteniéndome. —Si te vas con él, no podré hacer nada por ti —agregó preocupado.
—Si me quedo, tampoco harás nada. Rita te exigirá mi cabeza y tú se la darás como el padre abnegado que eres —dije con tristeza. Aún c