Me costó todo el esfuerzo del mundo no regresar y follarme a Serena sin parar, pero no quería que me odiara después. Esa era la única razón por la que me fui sin decir una palabra.
Joder, su coño parecía la perdición de cualquier hombre. Y su cara y su cuerpo eran del tipo que haría que cualquier hombre matara a otro por ellos en otros tiempos. No creo que se diera cuenta de lo buena que estaba.
Cualquier hombre sería feliz de tenerla en su cama. Era la fantasía de cualquier hombre con sus senos