Mundo ficciónIniciar sesiónEl doctor terminaba de revisar a Salvador cuando guardó el estetoscopio con un gesto serio pero contenido. Había tomado la presión dos veces, había escuchado con atención el ritmo cardíaco y observado con detenimiento el color de su piel. No parecía alarmado, pero tampoco relajado.
Cristina, que no se había movido del lado de la cama en ningún momento, fue la primera en romper el silencio.—¿Cómo está mi esposo, doctor? —preguntó con la voz firme, aunque por dentro






