CAPÍTULO DOS - Segundo Stephenson
—¡Pará! —gritó Julia, casi deslizándose por el pasillo mientras trataba de cerrar la puerta de su departamento.
Su vecino, un tipo que no conocía aun, de traje y lentes, ya estaba dentro del ascensor y la miró con indiferencia.
—Uh, disculpá… —contestó el tipo, mientras apretaba el botón de "Cerrar puerta" con una precisión casi malévola. Julia se quedó con cara de póker, pero por dentro hervía.
—¡Mierda! —murmuró furiosa, mirando su reloj—. ¡Voy a llegar tarde