Capítulo 39: Tal como es.

—Gracias por abrir. —Me dice. —¿Por qué estás llorando?

—No estoy llorando. —Pero el abandono de sus manos, las cerca de mi rostro y sin yo accionar mi mente, se queda en blanco, irse cada una de mis lágrimas con su pulgar.

—Estás llorando.

—¿Pudiste hacerme esto? —Pregunto con voz queda. —¿Cómo pudiste?

—Vicky, te juro por

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