Capítulo 40: Mamá, siempre estará.

—¿Te encuentras bien? —inquiere una enfermera al encontrarme llorando sola en la habitación del hospital.

Sola.

Sola con el corazón roto.

Deshecho como nunca en mi vida lo había tenido.

Ni siquiera la infidelidad de Malcom me dolió tanto como esto.

Ni siquiera descubrir que Ernest iba a casarse con otra mujer me destruyó de esta forma.

—¿Puedes-puedes por favor prestarme

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