Mundo ficciónIniciar sesiónCapitulo 120: Llorar por ella.
Después de que pasaron los llantos, nos sentamos nuevamente unos frente a los otros en el sofá, yo al lado de Ernest el colocando su mano en mi muslo, lanza ese ardor, ese fuego, ese calor que me mantiene con vida, que me mantiene sintiéndome segura. Estamos uno al lado del otro, tan cerca que escucho el latir de su corazón y su respiración acompasada.
—¿Por qué nunca me lo dijiste, mamá? —Escucho c







