Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde caía con rapidez, pero Gabriel deseaba que se acabara lo antes posible, era un momento que llevaba evitando desde hacía mucho tiempo. Suspiró, tomó la perilla de la puerta y la abrió, la risa de los niños ahogaba cualquier otro ruido, la luz de las ventanas provocaba que todas sus pequeñas sombras se reflejaran en la pared a la derecha de Gabriel. Los niños hacían un círculo mal hormado alrededor de la doctora Meli







