Punto de vista de Evangeline
Jadeando, coroné otra colina.
Mirando hacia atrás, el pueblo había desaparecido completamente de la vista.
Por suerte, en mi momento de crisis, había notado que el techo tenía goteras, dándome cuenta de que aún no había sido reparado.
A veces, la procrastinación no era algo tan malo.
Y por suerte, Adrian no se había molestado en poner un sello dracónico en el techo.
Adiós, maldito pueblo.
¡Esta chica se va a la Ciudad Sagrada para convertirse en Paladín!
Prácticament