Ecos del rencor
Al amanecer en Breidston, Charles se hallaba en su habitación, empacando meticulosamente su maleta para el inminente viaje a su tierra natal. Un suspiro pesado escapó de sus labios mientras reflexionaba sobre las intenciones ocultas de su padre. La carta era escueta, un simple anhelo de reunión familiar. Respiró hondo, intentando enfocarse en su tarea, cuando un golpeteo suave en la puerta lo sacó de sus cavilaciones.
—Adelante —invitó con voz firme, su mirada fija en la entrada.