El aire en Hunulú estaba cargado de una tensión palpable. El chillido de un cuervo resonaba en la lejanía, y los ecos de su canto se mezclaban con el murmullo angustiado de los habitantes del pueblo. La densa niebla que cubría el paisaje parecía un manto de desesperanza, y cada rincón de la aldea se sentía como un recordatorio constante de la amenaza que se cernía sobre ellos. Animales desollados aparecían al amanecer, y cada vez más, las sombras se tragaban sus entrañas. El miedo se h