El sol todavía no había salido completamente cuando Selene despertó de un sueño profundo y revelador. Su corazón palpitaba con fuerza mientras rememoraba la imagen de su padre, Kael, que había aparecido con una claridad asombrosa en su mente. En el sueño, él la miraba con esos ojos profundos y serenos que siempre la habían guiado, le decía que debía participar en el ritual de Hunulú, un antiguo evento que marcaba el paso a la madurez y la conexión con los ancestros del clan Lira y Rokar . Con