Kael miró hacia atrás, sintiendo cómo el eco de los gritos de sus enemigos se desvanecía poco a poco. Las sombras de los árboles se alargaban ante ellos mientras él y Kyra se adentraban en el bosque, y los sonidos del mundo exterior se desvanecían en una sinfonía de hojas susurrantes y ramas crujientes. Habían dejado atrás la ira de sus clanes, pero la tensión todavía corría entre ellos como una corriente eléctrica. El bosque podía ser un refugio, pero también un lugar poblado de peligros.
—¿Es