Sekhmet.
Era primera vez en muchos años en donde finalmente me sentía en paz, me es practica imposible no sonreír a las dulces y aburridas parejas que pasan de la mano por delante de la ventana, besándose y sonriendo como sino hubiera un mañana; sin embargo, lo que calma mi desespero era el suave olor a incienso, el silencio que se extiende por la estancia entera en donde muy pocas personas se encuentran.
Degusto un delicioso y nutritivo almuerzo que llevo una buena cantidad de tiempo s