El viento frío azotó el rostro de Dimitri mientras caminaba por las calles vacías. El pesado abrigo que llevaba no lograba repeler el frío que sentía en su interior. Su decisión de alejarse de Megan y los niños, aunque tomada en un momento de profunda angustia, le parecía ahora un mero intento de escapar de sus propios demonios.
Lo atormentado que estaba no se disipaba ahora que emprendía su huida como todo un cobarde, refugiándose en su dolor y a la vez poniéndolo de excusa, siéndole imposible