32. Lo perdí
Ver la mirada de Sebastián no es una sensación alentadora para mí, por el contrario me llena de miedo, sentir como él se siente desesperado por escuchar las palabras de Déboras, eso me produce un frío incontrolable difícil de quitar, muevo mi mano y tomó la de él, Sebastián baja su mirada y la centra en nuestra unión, sube muy despacio su mirada y la esquiva de la mía, eso me hace sentir como una completa basura que simplemente no lo merece, pero no me parece justo con nuestro amor, los sentim