Punto de vista de Judy
Nunca imaginé que me sentiría tan tranquila el día de mi boda.
En realidad, no estaba exactamente en paz; mis nervios seguían ahí, revoloteando en mi estómago, pero me sentía tranquila de la forma en que se siente justo antes de estalle una tormenta. Era como si ya todo hubiera sido decidido, y lo único que me quedara fuera caminar hacia ello.
Esa mañana no tenía tanta resaca como pensé que tendría, y por eso estaba agradecida. Estaba segura de que tuvo todo que ver con es