Capítulo 30
Estoy tan confundida que no puedo mantener mis pensamientos con claridad dentro de mi cabeza. Mis ojos observan fijamente al hombre delante de mí, mientras él intenta explicarme algo que por obvias razones no comprendo, sus enormes manos cobijan mi rostro, pero dentro de mis oídos sólo podía escuchar ese extraño silbido que me hacía retumbar cada uno de mis movimientos.
Un hilo de sudor se deslizó por el delicado y bien tallado rostro de Damián Maxwell, la punta de su nariz se halla