Capítulo ocho .
Stella palideció Al percatarse de quién venía a bordo del flamante vehículo, eran nada más y nada menos que Diana y Matt, las personas a las que menos necesitaba ver en ese momento, puesto que lo del dinero podía salir a relucir en cualquier momento, y eso para nada le convenía, ya que quedaría como una mentirosa ante los ojos de su familia, y por supuesto ante sus amigos.
–Que linda es tu amiga Diana, hijita, se tomó la molestia de venir hasta el barrio para estar contigo–. Dij