Camila
La puerta de la habitación se abrió de par en par. Él continuó mirándome fijamente, una pizca debe ser sobresalía en su mirada no hubo falta palabras, para poder mostrar que el deseo en estos momentos estaba en aumento.
Él cierra la puerta y suelta su corbata. Muerdo mi labio inferior, y ese simple gesto hace que Alan pareciera que se va a volver completamente loco.
—¿Está segura de lo que va a pasar Camila?
—Estoy muy segura —susurré— Ya no hay marcha atrás.
Me ubiqué frente a él, y