101. UNA SOMBRA EN LA OSCURIDAD
NARRADORA
—¿Qué haces, Leonardo? —luchó contra su hermano, saliendo del asombro.
Habían rodado entre los autos, ocultos por las sombras.
“¡Vengo a salvarte de la estupidez!” le rugió enojado, dándole un puñetazo.
—¡Suéltame, maldit4 sea!
Alexander se defendía sobre el pavimento.
Comenzaron a pelear, pero Leo sabía que la algarabía, pronto atraería a los guardias.
“¡No eres más que un débil de mente! ¡Estúpida marioneta!”
Lo provocó levantándose y pateándolo para luego correr al bosque.