Capítulo 85. Markos
*Unos días antes, en la mazmorra.
Después de que se llevaran a la osa, cerré los ojos.
No me importó que me hubieran dejado con el trasero al aire, aún sentado sobre el suelo frío de la celda, con las cadenas colgando de mis muñecas como un recordatorio constante de mi lugar en ese infierno. Tampoco me importó que los líderes se hubieran marchado sin una palabra más, aburridos, satisfechos, como si lo que acababan de presenciar hubiera sido apenas un trámite.
Lo que me importaba… era que no pod