Capítulo 142. Reinelle
Cuando desperté en aquel infierno ya me habían golpeado lo suficiente para dejarme incapaz de escapar.
Mis brazos permanecían extendidos por encima de mi cabeza, sujetos por cadenas que mordían mis muñecas.
Las piernas estaban inmovilizadas también.
No sentía los dedos.
No sentía los hombros.
Apenas podía sostener mi propio peso.
No tuve que preguntar por mi hija ya que mi verdugo se pasó un largo tiempo hablando sobre lo mucho que iba a disfrutar cuando me inclinara suplicando un trozo de info