Nadia comenzó a llorar mientras Mihai la sermoneaba. Si hubiese sido por ella, hubiese evitado a toda costa decirle la verdad a su esposo, pero a esas alturas, necesitaba de Mihai y de sus métodos para solucionar ese problema, así que una vez que su esposo se detuvo se limpió las lágrimas y presto atención a lo que sucedía del otro lado del auricular.
Mihai no parecía haberle colgado, sino que había puesto el teléfono en algún sitio mientras un ruido y un par de gritos sonaban al fondo. Luego d