—¿Acaso estás celosa?—cuestiono Alek en cierto tono burlesco.
—Por supuesto que no—contradijo Sarah—¿Por qué dices eso?
—Bueno, por tu tono de voz—continuo Alek—pero dejame decirte que Carinna no tiene la culpa de que tu esposo sea un sinvergüenza.
—No, supongo que ella no tiene la culpa—expuso Sarah dejando salir un suspiro—sino Dmitry, pero deberíamos agradecer su actitud de don juan o de lo contrario no podría hacer todo esto ¿Verdad?
—Cierto, aunque también hay que darle un poco de crédito,