Al siguiente día, Dmitry se despertó en la oficina que había pertenecido a su padre. Había bebido hasta perderse, por lo tanto, tenía una horrible resaca que comenzó desde el mismo instante que abrió los ojos, no la soportaba, incluso pensó en la posibilidad de no ir a la oficina esa mañana, pero la idea de quedarse era mucho peor.
Estaba más que seguro que Sarah lo odiaba de alguna forma, quizás no exactamente porque sintiera lástima por Nadia o Jenica que habían sido unas perfectas brujas con