Durante el trayecto a casa de Vicenzo, que por el momento habita Sara y su familia, este la interroga sobre su estado de salud. Ha estado preocupado por la lenta mejoría que lleva, y aunque sabe que son las circunstancias que ha pasado, no deja de quitarle importancia.
—¿Segura que te has sentido bien? —pregunta de nuevo cuando nota que duda.
—Sí, solo es que no he dormido lo suficiente y casi no me da hambre —confiesa tranquilamente—. Pero ya estoy aquí, espero poder descansar unos días antes