Sara ya se había deshecho del teléfono que los Rivera le habían dado. En cuanto la dejaron en casa de los Della Rovere, las personas encargadas de su traslado, ella les entregó el aparato por orden de uno de ellos. No sabía para qué podría servirles si apenas agarraba señal, pero se los entregó.
Esa noche, le relató a su familia todo lo vivido. Cada una de las cosas y sentimientos que pasó mientras estaba en casa de los Rivera. Toda su familia notaba lo delgado de su apariencia, pero lo añadían