—Perdón por no haberte respondido —pide el hombre a su novia cuando llegan al departamento y los dejan solos—. Tenía miedo, no quería que te sintieras responsable por mí o por tu familia.
—Lo sé, por eso no te presioné —confiesa ella—. Pero hiciste que el extrañarte fuera más doloroso. Pensé por un breve momento que quizás ya no sentías nada por mí…
—Estaré en deuda contigo la vida entera por ello. No me di cuenta de que te estaba haciendo daño por intentar protegerte, mi gran error —la abraza