Capítulo XI. Confesiones entre Medusa y Andrómeda.
Rihanna.
Estaba en el parque con mi hijo mientras él jugaba en los columpios. Yo intentaba que mi mente traidora, no trajera de nuevo recuerdos de ese maldito beso que, como una idiota, había iniciado yo esta mañana. La verdad, en mi estúpida inteligencia, que visto lo visto, no era gran cosa, pensé que, si besaba de forma agresiva a ese hombre, y luego lo dejan con las ganas, le daría una lección. Muchos hombres temían a las mujeres que eran abiertas en su sexualidad, y solían huir como conej