Mundo ficciónIniciar sesiónCansados, sudados, quemados por el sol, finalmente llegamos al pequeño pueblo.
Una señora muy amable, pero de aspecto misterioso nos recibe en su casa.
—Ustedes hacen una pareja hermosa. Tendrán obstáculos, pero no podrán separarse nunca. Beban agua y coman un poco de pan, es todo lo que puedo ofrecerles además de una silla— dice la señora mirándonos fijamente.
No sé si tiene algún tipo de creencia religiosa o qué, pero parece muy segura de su profecía.







