Mundo ficciónIniciar sesiónFernando del Río es un joven de campo que tras un negocio de su padre, pierde potestad absoluta de la propiedad de la familia. La nueva socia de Fernando es Ericka Viccini, una adinerada empresaria con aires de superioridad. Los negocios los hacen rivales y el amor los atrae. Ericka: "Pues debe comunicarse con su padre porque al parecer vendió sin avisarle". Fernando: ¡Es imposible! ¡Recoja sus tacones y largo de aquí ahora! Ericka: "Es usted muy grosero, gracias".
Leer másCarlos del Rio, ha hecho confesiones que me tienen preocupada. La situación con su salud, saber la historia de la ex novia de Fernando y el hecho de que él no me recuerde, sacuden mi mente y traen muchas interrogantes. No soy detective, pero no me parece lógico que alguien que jure amarte y tenga planes de casarte contigo, tu mejor amiga, la mujer que es tu alma gemela, de un día para otro se vaya con un hombre que nadie conoce, abandone su familia, no se lleve nada y peor aún, deje una carta diciendo que un hombre maduro le ha conquistado. No pensé que fuera difícil enamorar a Fernando, creí que sólo debía gustarle y en pocos días concretar la venta del terreno a mi favor, pero no contaba con la cercanía que tuvimos, mi falta de afecto, mi soledad y tal vez el destino nos unió. Ahora mi corazón le pertenece, pero él no me recuerda. Luego de conversar con Carlos del Río decidimos regresar al hospital
—¿Quién es ella?—pregunto. Me intriga saber sobre ese nombre, nunca Fernando habló de una ex. —Lucía es un nombre prohibido, que no se puede pronunciar en esta casa. Fue novia de Fernando durante años. Eran inseparables, como almas gemelas. Un día dejo una carta explicando que odiaba este pueblo y que se iría para no regresar, que había conocido a un hombre maduro que le ofreció matrimonio. Fernando leyó la carta, ella la dejó en su cama. Al saber todo eso él casi muere por inanición, duró días completos sin comer, llorando en la oscuridad amargamente el dolor de la traición, hasta que endureció su corazón y cerró las puertas al amor, pero cuando llegaste, vi una chispa de rabia que muy en lo profundo parecía interés— —Esta muchacha, Lucía ¿Era del pueblo?— —¡Oh si! Todavía hoy en día su familia no entiende por qué ella decidiría irse si aparentemente era feliz y amaba a mi hijo, pero
—Demos un paseo, vayamos a la hacienda y conversemos ¿Te parece?—pregunta el Sr. Del Río, mientras me lleva de camino al vehículo.—Parece que no tengo otra opción—molesta contesto.—Disculpa que te trate así, creo que debes calmarte——No estoy enojada con usted, vergüenza es lo que en realidad siento por cómo actué. Mi enojo es con Mónica, no sé qué quiere de mí. No le he hecho nada para que sea tan hostil——¿Quieres más que el hecho de la forma en la que Fernando te mira? ¿Crees que no es obvio?——Me miraba——¿Cómo?——Me miraba… porque ya no me recuerda—respondo.—Eso es momentáneo muchacha. El record
—¿Ericka?——Si—contesto.—¿Quién es Ericka?—pregunta.Todo mi mundo se oscurece al ver que Fernando no me recuerda. Me pregunto si está bromeando o si en verdad ha perdido la memoria ¿Por qué ahora? ¿Por qué olvidarme a mí? Quiero llorar amargamente, pero debo contener mi tristeza para que los demás no me vean destruida, especialmente Mónica que celebra el hecho de que a ella le recuerde y a mí no. Basta con ver su rostro de alegría para notarlo.—No se preocupen si no recuerda todo, a veces tras estos eventos puede el paciente presentar conmoción cerebral, pero usualmente con los días van recobrando la memoria, pues ha sido un golpe en la cabeza que debe ser revisado, pero no tenemos equipos para hacerle una resonancia—informa el doctor.—Cuando esté más estable, cuando se haya





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