24. Secretos
Nathan aparcó frente a la mansión Kingston, y suspiró con cansancio al escuchar la puerta del auto ser azotada por Amelia. El frío de la madrugada se coló por las ventanas mientras la observaba subir las escaleras de entrada, casi llevándose de encuentro a Jeremy. Una sonrisa sardónica se dibujó en sus labios al notar que este ni se inmutó por ello, pero la herida en su costado palpitó, recordándole que debería estar en la cama con Liz, en lugar de lidiar con esta m****a.
Mario apareció junto a