Ahmed se despertó muy temprano, tenía que dejar la habitación de Mía antes de que amaneciera, la observó por un rato antes de marcharse, era hermosa, definitivamente lo que sentía por ella era especial, era un sentimiento muy fuerte, se acercó lentamente y depositó un tierno beso sobre sus labios, ella se movió en ese momento, lo que hizo que Ahmed se sobresaltara.
Pensó que se había dado cuenta, pero no fue así, siguió tan dormida como antes, movió su pierna y su brazo, colocándolos sobre él,