Durante el largo viaje, Ahmed se relajó y se dedicó a observar a su bella esposa, Mía había cumplido 40 años y el 53, era una gran diferencia, aunque el tiempo no parecía haber pasado por ella, sin duda respetaba su gran belleza.
En cambio él, había dejado crecer un poco su barba, eso a pesar de su edad lo hacía ver aún más atractivo, Mía agradecía estar en el país en el que estaban, las mujeres a las que Ahmed les gustaba, no podían ser tan obvias.
En cambio cuando viajaban a algún otro país,