Kareem se tambaleó por el golpe y se llevó la mano al rostro, sorprendido por la reacción de Ahmed.
Mía, por su parte, en ese momento comenzó a toser y a sacar agua por la boca, se levantó rápidamente para después llevarse las manos al pecho, intentando recuperar el aliento.
En cuanto logró estabilizarse, se percató de lo que acababa de hacer su esposo.
—¡Ahmed, ¿Qué estás haciendo?! —exclamó Mía, asombrada por la ira de su marido.
—¡No tienes derecho a tocar a mi mujer! —gritó Ahmed, con los o