Por la mañana, Abdel salió para conseguir agua para lavarse, mientras Farh cuando lo vio salir empezó a llorar inconsolablemente, sentía asco y repulsión por lo sucedido, jamás imaginó que sentiría tanto odio por alguien.
Abdel regresó poco después, algunas chicas de la tribu iban con él, llenaron la bañera con agua tibia, por las noches y las mañanas el desierto solía ser muy frío.
Farh se sumergió en la tina, Abdel entró junto a ella, con cuidado lavó su cuerpo, ella volvió a cerrar los ojos,