Kilian
Tomé la caja que estaba debajo de la mesa de mi oficina y se la entregué a Karen, quien estaba detrás de mí.
La loba la tomó y comenzó a guardar los documentos importantes de los nacimientos y muertes de la manada, además de contener mapas de nuestros escondites que no podían caer en las manos equivocadas. Aunque yo tenía muchos lugares guardados en mi mente, había algunos que habían sido construidos y descubiertos por generaciones anteriores a la mía, además de contener información sobr