MARIUS
¿Quién es ese tipo, al fin y al cabo? —preguntó Gaius en mi mente.
El macho alto, de rostro aniñado, se estaba acercando. No me gustaba estar cerca de ninguno de ellos, pero ese lobo me estaba lanzando una sonrisa extrañamente amistosa.
—¿No tienes sueño? —preguntó con naturalidad.
Como no respondí, sacó un paquete de cigarrillos del bolsillo y encendió uno, aspirando el humo con poca habilidad, terminando en una ridícula tos.
—Esto es más difícil de lo que parece, lo juro.
Fruncí el ce