LÚCIA
Sus ojos estaban fijos en mí y mi corazón comenzó a latir descontroladamente. Aquel macho me miraba a los ojos con una profundidad que no había visto antes, no era como otros que me lanzaban miradas de desprecio o desdén.
Sí, me estaba interrogando y no podía confiar en él, pero me miraba como si yo fuera alguien digno de conocer.
No, seguramente solo estaba delirando. Él solo estaba interesado en saber quién era yo porque tal vez representaba algún peligro para su verdadera identidad.
No