JANE
Tan pronto como abrí los ojos hace tres días, lo primero que vi fue un techo de color pastel. Estaba atada a una cama y las pulseras de plata me quemaban. Estaba amordazada y no servía de nada intentar gritar. Intenté soltarme de todas las formas posibles, pero además de ser más débil que las lobas que ya tenían a sus lobos, también estaba el hecho de que la plata me dejaba aún más débil.
Seguí intentándolo hasta quedar completamente sudada y exhausta. Intenté mirar a mi alrededor, solo pa